La Capilla Mayor y El Retablo Mayor

Parece ser que la primitiva cabecera románica de la iglesia sufrió a lo largo del tiempo varios contratiempos y que en su origen contó con otro retablo diferente al que hoy podemos contemplar.

En la visita episcopal de 1728 se determinó buscar “maestros inteligentes” para que se encargaran de hacer la capilla mayor y el crucero. Uno de estos maestros fue Agustín Ruiz de Azcárraga quien presentó traza y condiciones para la construcción. En 1739 se pagan 2086 reales al cantero Mateo Retes de Mendieta por el coste de esta capilla, en cuya construcción también participaron Francisco de Landa y Lucas de Camporredondo. También se colocaron cuatro vidrieras realizadas por el calceatense Jerónimo Vicario.

Finalizadas las obras se determinó la necesidad de instalar un nuevo retablo en la cabecera de la iglesia acorde con sus nuevas dimensiones. En 1751 se encomendó la fábrica del retablo a Manuel de Solano, maestro encargado de la ejecución del retablo de la Ermita de Nuestra Señora de Sorejana, en Cuzcurrita, y del retablo de la iglesia de Redecilla del Camino. Finalizados los trabajos se encargó en 1764 a Manuel Vicente el dorado del retablo, para lo que había dejado Don José de Bustamante y Salcedo un legado de 750 reales.

El Retablo, dedicado a la Virgen de la Asunción, consta de banco, cuerpo de tres calles y ático. En el banco destaca el sagrario, flanqueado por las esculturas de San Pedro y San Pablo. El cuerpo del retablo está presidido por la imagen de la Virgen de la Asunción, de estilo romanista de hacia 1600 y procedente del anterior retablo sobre la desaparecida cabecera románica. A ambos lados de la Virgen hallamos a San Peregrino (a la derecha) y a San Juan Nepomuceno (a su izquierda) y sobre el ático la imagen del patrón Santo Toribio. Estas tres imágenes son coetáneas del retablo.