San Peregrino

Luis de Bustamante, vecino de Villalobar, trajo en 1690 desde Roma una reliquia de San Peregrino Mártir, que fue reconocida y autorizada por el Obispado. Este santo fue uno de los primeros mártires cristianos, y quizá su devoción fue popularizada en Villalobar por los peregrinos que acudían a Santiago.