San Toribio

Tradición, historia rigurosa y leyenda se mezclan en lo que se ha escrito de Santo Toribio, que se puede resumir del siguiente modo:

Nace a principios del siglo V en la provincia romana de la Gallaecia y más concretamente en la ciudad de Astorga. Peregrina a los Santos Lugares de Jerusalén, allí es ordenado sacerdote y nombrado Custodio de los Santos Lugares jerosolimitanos. Ante la amenaza que pueden sufrir las preciadas reliquias, Toribio recoge algunas de importancia, como el brazo izquierdo de la Cruz del Señor y regresa a Occidente pasando por Roma y haciendo como término de su viaje su ciudad natal, Astorga.

Es elegido obispo de Astorga. Tiene detractores. El arcediano Rogato le calumnia. Toribio demuestra su inocencia poniendo sobre el encaje de su roquete y en sus manos las brasas encendidas de un incensario. Actúa diligentemente contra la secta priscilianista muy viva en la Astorga del momento, escribe cartas y se constituye con Idacio, obispo de Chaves en tribunal que acaba con la herejía. Escribió dos libros contra el priscilianismo, recibe el apoyo por carta del Papa san León. Convoca concilios en Braga, presidido por él, y en Toledo persiguiendo el mismo fin. Los visigodos destruyen Astorga en el año 456 y se llevan a las Galias a Toribio, al regresar de la cautividad reconstruye la ciudad y luego pacificada la tierra se retira a un monasterio. Los astorganos añoran su presencia y le instan a que bendiga al menos la ciudad, esto lo hace desde el alto de San Justo, también Toribio les recomendaría frente a la sequía la devoción a nuestra Señora del Castro que debería ser traída a la catedral desde su santuario distante unos 15 kilómetros.

Sus diocesanos le instan a quedarse en la ciudad donde permanecerá hasta su muerte el 16 de abril del año 480.

Durante la invasión árabe sus reliquias y las que habría traído de Tierra Santa son puestas a buen recaudo en las montañas de la Liébana, donde surge el monasterio que lleva su nombre.

Santo Toribio es el patrón de Villalobar y se conserva una reliquia a la que se venera cada 16 de abril, fecha en la que se conmemora su muerte.

No se sabe con seguridad la procedencia de la devoción a este santo. Es probable que fuera introducida en Villalobar por la Marquesa de Leiva en el siglo XVI.

Durante los siglos XVI y XVII se producen la mayor parte de las representaciones artísticas de este santo. Quizá la influencia del Concilio de Trento al alentar la devoción a los santos, ha tenido que ver a la hora de avivar la devoción y el culto a Santo Toribio. Pero las imágenes que tenemos en la iglesia son posteriores: la que se halla en el retablo mayor, a la derecha de la Virgen, data de 1765; y la que se encuentra en el retablo de la capilla de Estrada fue esculpida a fines del siglo XVIII.

Sea como fuere, las reliquias fueron reconocidas por el cardenal Constantino Patrici, Vicario General del Papa, y fueron colocadas en una caja relicario, en abril de 1844. Al año siguiente, el obispo de la Diócesis de La Calzada dio licencia para que dicha reliquia fuera expuesta a la veneración.